Historia que no se estudia es historia que se olvida, historia que no circula es historia muerta. Y precisamente ese es uno de los problemas mayores a los cuales se enfrentan los investigadores de esta materia que sirve de anclaje para el quehacer humano: la falta de divulgación.
Sin embargo, el Instituto Histórico Tavera, que se fundó en 1993 en España, ha tomado parte activa en fomentar la preservación y difusión de los archivos históricos así como los fondos documentales que custodian. Y recientemente, el Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico se ha beneficiado directamente de tal esfuerzo.
Durante la primera semana de marzo, en el marco del seminario, "Las revistas académicas y los debates contemporáneos", Luis Miguel García Mora, director adjunto del Centro de Referencias de la Fundación Tavera, presentó al centro de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humanidades la donación de los 40 primeros volúmenes, en formato electrónico (CD-ROM) que representan más de 1.200 títulos, de Fuentes manuscritas para la historia de Iberoamérica: guía de instrumentos de investigación.
Tal como sugiere su título, la obra contiene referencias de catálogos, inventarios y otros materiales (publicados e inéditos) en los cuales se localiza y describe documentación manuscrita de interés para los estudiosos de la historia iberoamericana. Dentro de la colección, cada disco se dedica a un tema o espacio geográfico.
"El propósito es contribuir a la difusión de una extensa selección de obras impresas de especial relevancia para la historia de Iberoamérica, Portugal y España. En su mayoría, son obras de antes de 1920 y por tanto, no siempre están disponibles en los fondos bibliográficos de las instituciones. Además, son libros raros que tampoco se consiguen fácilmente en los circuitos comerciales", explica García Mora, experto en la historia de Cuba y el Caribe.
"Imagínate, todos los estudiantes no pueden viajar para ir a estudiar cierto documento, pero de esta forma, tienen acceso a un gran caudal de fuentes de información en su propio país. Por ejemplo, yo mismo tuve que viajar a Cuba para mis estudios graduados, pero pude hacerlo por que fui becado, sin embargo, no todos gozan del mismo privilegio. Con esto, lo único que necesitas es un ordenador con un lector de CD", dice García Mora.
"Cada CD-ROM tiene alrededor de 14.000 páginas, así que eso es bastante material. Aquí vas a encontrar desde historia de Puerto Rico hasta la historia del vino", apostilla el investigador. Los materiales incluidos comprenden, entre otros, crónicas, historias naturales, estudios antropológicos y aportaciones científicas de áreas como medicina, botánica , zoología, náutica y urbanismo. También, hay obras lingüísticas, diccionarios, tratados jurídicos, memorias, correspondencia y testimonios de personajes de transcendencia histórica.
La colección completa constará de 150 publicaciones electrónicas en soporte de CD-ROM, con aproximadamente 5000 a 6000 obras. Se espera que para el verano estén disponibles los demás.
Por otra parte, en Marzo del año pasado, el Centro de Investigaciones Históricas de la UPR, conjuntamente con la Oficina del Historiador Oficial de Puerto Rico y el Archivo del Fuerte San Cristóbal, llevaron a cabo un detallado inventario de 90 cajas repletas de importantes documentos sobre Puerto Rico, localizadas en el archivo del Servicio Histórico Militar de Madrid y cuya existencia se desconocía. La Fundación Tavera también se comprometió a publicar dicho inventario, el cual debe estar listo a finales de año o principios del 2001.
Aproximadamente 350 ejemplares de cada CD se donan a universidades y bibliotecas en Latinoamérica, sólo una pequeña parte se comercializa y se reinvierte. El proyecto de reproducción digital en vez de reproducciones facsimilares de los textos, para algunos historiadores a sido causa de debate. "Pero yo lo veo como señaló Arcadio Díaz Quiñones y creo que fue una cita de Luis Muñoz Marín, son nuevos caminos para viejos objetos", opina el investigador del Instituto Tavera.
Los discos también son una base de datos que permita que el usuario formule preguntas y presenta respuestas. "Pero las nuevas tecnologías no van a pensar por ti. Hay que saber, como investigador, lo que estás buscando para poder hacer preguntas válidas, no significa que con esto ya no hay que estudiar", razona García Mora.
La base de datos de los índices de todos los textos contenidos en cada volumen posee un programa informático de fácil manejo para la consulta en pantalla, así como la impresión en papel de los títulos que se interesen, en el idioma original.
" En el diseño general de Clásicos Tavera se ha tenido presente el convencimiento de que sólo con los últimos avances tecnológicos es posible una amplia aportación de información histórica. De algún modo, es un proyecto semejante al que inició hace 90 años la Universidad de Harvard con los Clásicos Harvard, 50 volúmenes impresos en papel a través de los cuales se daba a conocer una selección de obras básicas para la cultura occidental. Peor nosotros aspiramos más", dice García Mora, para quien el estudio de la historia del Caribe le parece muy normal. "Cuba y Puerto Rico fueron las últimas posesiones de España en esta parte del mundo, así que claro que es algo que siempre me interesó".
Por ejemplo, la selección de los títulos a incluir en cada volumen se hace bajo el asesoramiento de especialistas, académicos e investigadores en las diferentes áreas geográficas, cronológicas o temáticas, " que con sus conocimientos, avalan la objetividad del proyecto", enfatiza el investigador.
De paso, la ejecución del proyecto de especial complejidad por su dimensión y la dificultad de localizar ciertos textos en diferentes repositorios está dirigida por Ignacio Hernando de Larramendi, con la colaboración de María José Bosch Jiménez y asesorado por un consejo científico integrado por José Andrés Gallego, María Teresa Echenique, Sylvia Hilton, Daniel Restrepo e Ignacio González Casasnovas, además de otros consultores para áreas específicas.
Además, para cada disco se presenta una introducción que se publicará en un volumen impreso en la cual se justifica la inclusión de las obras y su significado en el contexto o panorama general del país.
El proyecto pretende facilitar la divulgación del patrimonio bibliográfico y su conservación, así como potenciar la investigación y el conocimiento de lo que fue, es y será la cultura iberoamericana, por su realidad, influencias y contribuciones.
" Su objetivo también abarca la difusión de la memoria histórica sin sectarismo ni intención proselitista de nuestro espacio geográfico y los lazos culturales que nos unen, para que sea útil a Verdana, Arials generaciones, al dotar a cientos de instituciones y centros del saber, del beneficio y los recursos de una inigualable biblioteca especializada, en soporte digital", concluye el investigador.
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